La croqueta no es solo un bocado; es un símbolo de la identidad culinaria de España. Hoy 16 de enero de 2026, el país se detiene para rendir homenaje a una elaboración que ha sabido transitar desde el calor de los hogares y la sencillez de los bares de barrio hasta las mesas más sofisticadas de la alta cocina con estrella Michelin. Es el equilibrio perfecto entre la técnica y el sentimiento, una joya de la ingeniería gastronómica que basa su éxito en la calidad del producto y la paciencia del artesano.
En la búsqueda de la excelencia, el próximo 26 de enero se celebrará la XII edición del Campeonato a la Mejor Croqueta de Jamón Sánchez Romero Carvajal en el marco de Madrid Fusión. Este certamen, que ya es una institución, contará con un jurado de excepción compuesto por figuras de referencia como Albert Adrià del restaurante Enigma, Sacha Hormaechea, Mario Sandoval de Coque y Nandu Jubany de Can Jubany. Ellos serán los encargados de evaluar las propuestas de los finalistas que representan la vanguardia de este plato en el territorio nacional.

Entre los templos que hoy custodian la receta perfecta, encontramos finalistas de diversos puntos de la geografía española. En Madrid, Miguel Fernández del Restaurante Bancal y Alejandro Cano de Salino defienden la capital con propuestas que cuidan cada detalle de la bechamel. Desde Sigüenza, Samuel y Blanca Moreno de Molino de Alcuneza aportan la visión de la cocina con raíces, mientras que Toni González de El Nuevo Molino en Cantabria, Julín A. Menéndez de La Raíz 15 Casa de Comidas en Asturias y Juanjo Mesa León de Restaurante Radis en Jaén, demuestran que la maestría croquetera no entiende de fronteras regionales.
La ciencia detrás de una croqueta de campeonato ha sido analizada minuciosamente por expertos como Juan Monteagudo, ganador en 2023. Las claves residen en tres pilares fundamentales: el respeto absoluto por el jamón de bellota 100% ibérico, una bechamel sedosa y un rebozado que aporte el contraste crujiente necesario sin eclipsar el núcleo meloso. Monteagudo, que ahora ofrece su croqueta premiada en el recién inaugurado restaurante La Bechamel en Madrid, destaca la importancia de infusionar la leche y tratar el jamón con la delicadeza que merece el producto de Jabugo.
Por su parte, Barcelona se suma a esta celebración internacional a través del Hyatt Regency Barcelona Tower. Bajo la dirección del chef ejecutivo Juanjo Martínez, el restaurante Terrum y el Axis Lounge & Terrace ofrecen este 16 de enero una experiencia que conecta la tradición con el producto de proximidad. Las propuestas incluyen variedades clásicas de pollo y opciones vegetales de setas, elaboradas artesanalmente para reflejar la esencia de la cocina local y el compromiso con el producto de kilómetro 0.

La croqueta representa, en definitiva, ese nexo invisible entre generaciones. Ya sea en un entorno informal de «happy hour» con cócteles de autor en un hotel de cinco estrellas o como aperitivo de gala en un menú degustación, su presencia es obligatoria para entender el paladar español. En este día internacional, celebramos no solo un plato, sino un oficio que requiere de manos expertas y una materia prima excepcional para alcanzar la categoría de obra maestra
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