La precisión técnica de la cocina japonesa contemporánea se encuentra con la tradición del afecto consciente en una propuesta que desafía los códigos convencionales del mediodía madrileño. Inspirado en el honmei choko, el ritual japonés donde el cacao es el vehículo de expresión del respeto y la gratitud, el chef Alejandro Durán ha diseñado en Kabuki Madrid una experiencia estructurada en cuatro actos donde el chocolate no es un simple postre, sino el hilo conductor que vertebra toda la narrativa gastronómica.

UNA FUSIÓN TÉCNICA DONDE EL CACAO ACTÚA COMO ELEMENTO ESTRUCTURAL DE LA COCINA NIKKEI
Disponible exclusivamente el fin de semana del 14 y 15 de febrero, este despliegue sensorial arranca con un Sakizuke de ebi dumpling crujiente de langostinos, donde el cacao se integra en una salsa chili jam para aportar profundidad terrosa al picante. La progresión continúa hacia el Otsukuri, un segundo acto que demuestra el dominio del producto con platos como la ventresca de atún al estilo pa amb tomaquet o el gyutataki con ponzu y ajo confitado, culminando en un audaz nigiri de lubina con miso y chocolate que equilibra la grasa del pescado con las notas amargas del grano.

El núcleo estratégico de la propuesta reside en su capítulo de sushi, un ejercicio de equilibrio donde el cacao aparece con sutileza técnica. Los comensales transitan entre el Age Shari To Kinoko —una cazuela de setas y arroz frito con salsa sukiyaki— y una selección de seis piezas que incluye desde el Nigiri Akami Swicy hasta el innovador Gunkan Huevo Benedictine. Cada bocado está diseñado para sorprender al paladar sin alterar el umami fundamental de la materia prima.

La culminación de este itinerario llega con un mochi de avellana y chocolate, armonizado con una copa de Champagne Taittinger Brut Réserve o un cóctel de autor diseñado para la ocasión. Esta propuesta de Kabuki Madrid no solo celebra una fecha, sino que consolida un estilo de vida donde la sofisticación y la vanguardia culinaria definen el éxito de un encuentro inolvidable.
