Cala Gració alberga uno de los rincones más genuinos del verano ibicenco, donde el tiempo parece detenerse a orillas del Mediterráneo. En este enclave privilegiado de Sant Antoni de Portmany, Pomelo Playa surge como un refugio de serenidad y sofisticación gastronómica frente al mar.
La propuesta ideada por Grupo Mambo consolida la transición perfecta desde las mañanas soleadas sobre la arena hasta las veladas bajo el cielo estrellado. Se trata de una apuesta refinada que celebra la esencia insular a través de una experiencia sensorial adaptada al ritmo pausado de la isla.
LA SOFISTICACIÓN MEDITERRÁNEA DE GRUPO MAMBO EN EL LITORAL DE SANT ANTONI
El establecimiento ha logrado reinterpretar la figura tradicional del chiringuito balear, dotándolo de una atmósfera atemporal y elegante. Su diseño integra la naturaleza circundante con el confort de la alta hospitalidad, permitiendo a los visitantes disfrutar de una inmersión absoluta en el paisaje litoral.

La cena al aire libre se convierte en el momento cumbre de la jornada, atrayendo a comensales que buscan una propuesta gastronómica honesta y de calidad. Bajo una iluminación tenue y arrullados por el murmullo de la cala, los visitantes descubren una carta centrada en el producto fresco y la riqueza culinaria local.
UN REFUGIO GASTRONÓMICO DONDE EL VERANO SE VIVE SIN PRISA
Fiel a la visión del grupo hostelero, el espacio destaca por brindar un servicio cercano y riguroso que cuida cada detalle de la estancia. Las tardes se alargan entre conversaciones relajadas, cócteles de autor y platos diseñados para compartir la riqueza del entorno marino.

Esta alianza entre la belleza natural de Cala Gració y una ejecución gastronómica impecable reafirma la autoridad turística de la zona. Un punto de encuentro donde el verano en Ibiza encuentra su versión más sofisticada, memorable y distinguida.
